Una de las razones por las cuales no es tan fácil triunfar en los juegos de azar, consiste en que no es sencillo asimilar las grandes victorias tanto como las derrotas. Por su misma rara ocurrencia estamos acostumbrados a desenvolvernos en un entorno normalmente adverso, de tal suerte que cuando por fin acontece un triunfo valioso, no podemos conceptualizar las causas de su ocurrencia y en poco despilfarramos lo ganado [ ... ]



