¿Puede y debe seguirse un código de ética en los juegos de azar? Podría pensarse que no existe nada más contrapuesto a la férrea disputa por un premio acumulado o un jugoso bote que el respeto por ciertos valores que orienten la conducta de un jugador. Sin embargo, tomando como referencia una pintura de Paul Cézanne, es posible proponer un esbozo de lo que podría ser una postura ética para afrontar juegos de azar tan populares como el póker o el bingo.
Dos jugadores de cartas
La obra en cuestión es el óleo trabajado por Cézanne de 1890 a 1892. La obra se titula “Dos jugadores de cartas” y se conserva en una importante galería londinense. En su muy particular interpretación de los cánones realistas impresionistas y del romanticismo, el pintor francés consigue hacer una lectura psicológica de sus modelos por medio de una singular expresividad en la coloración elegida y trabajada. En esta pintura pueden verse a dos citadinos silenciosos y reflexivos, sentados frente a una mesa jugando a las cartas. Los colores son sobrios y dejan ver un ambiente sucio, descuidado. Sobresale la concentración que demuestra el par de contertulios en su respectivo juego. El silencio que logra expresar Cezanne por medio de los tonos cromáticos y el hermetismo de las figuras es uno de los aspectos más sobresalientes de esta obra maestra.
Igualdad y concentración
Cuando jugamos póker o cualquier otro divertimento de casino lo que habitualmente tratamos de hacer es sobresalir, lo que implica distinguirse de los demás contrincantes. Sin embargo al estudiar la tranquila postura de los jugadores de Cezanne, se aprecian dos importantes detalles: uno es la concentración que comparten ambos rivales acerca de las circunstancias de la partida, el otro aspecto a destacar es el contraste de la apariencia entre ambos personajes. La clave que puede destacarse de este planteamiento es ese compartir sentido, en la dinámica del juego, que iguala a ambos rivales, los equipara más allá de cualquier diferencia.
Respecto y lealtad
Así pues, es factible que la identificación de esta igualdad en el juego, encontrar y asumir ese sentido que nos vincula con los demás jugadores nos resulte más valioso para conseguir buenos resultados en los casinos que la táctica de distinguirse y superar a los rivales a toda costa, incluso a la del respeto y la lealtad que estas actividades lúdicas merecen. Esta es una inédita lección de ética de los juegos de azar que puede derivarse de Cezanne en uno de sus cuadros más admirables. Conviene no olvidarlo en cada oportunidad de juego que se presente.
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