El Poker, por ser un juego absolutamente individual, y muy liberal, está, no obstante, sujeto a normas de corrección que no deben ser pasadas por alto ni olvidadas.
Cuando se juega por sumas de dinero importantes, es decir, hay un predominio de interés sobre el placer, y ello se hace en casinos o sitios semejantes, se es libre de abandonar el juego en cualquier momento, especialmente si se está perdiendo sin posibilidades de desquite o de recuperar lo perdido.
Estamos solos en la mesa
Lo mismo puede hacerse con una ganancia, por lo general importante, si se juega con personas hacia las quienes no los ligue una especial obligación. En caso de que la haya, y el fin es no caer en una descalificación moral, será correcto decir, por ejemplo, “dentro de media hora me retiro”, con lo que habrá prevenido a los demás jugadores para que procuren resarcirse.
Esto siempre y cuando no se hubiese fijado una hora previamente, pues en tal caso sería inadmisible retirarse antes de lo indicado estando en ganancia, sin que un motivo imprevisto y muy bien justificado no lo impusiere así. Si se hubiere establecido una hora para terminar de jugar, habiendo los contrarios, o algunos de ellos, sufriendo pérdidas de importancia, será decoroso usar una discreta conducta al ser instado a continuar por un tiempo más de juego, pudiendo, en tal emergencia, mantener una conducta moderadamente conservadora que impida malograr las ganancias realizadas.
Cuando se juega en casas de familia y esto se hace con una frecuencia regular, produciéndose gastos que pueden ser valiosos para los dueños es conveniente la insinuación prudente, y de buen gusto, de dejar un porcentaje de las ganancias para consumiciones, naipes, etc. Aunque en algunas casas esto se encuentra como una norma preestablecida y fija, y se toma de cada pot una parte a tal fin. Cuando en una mesa juegan familiares, o personas vinculadas entre sí, está bien visto que se ubiquen alternadamente, salvo circunstancias especiales en las que usarán la más severa corrección e imparcialidad, evitando actos de recíproca consideración o libertades de juego no permitidas por los reglamentos.
Un poco de ética en el poker
En un juego esencialmente familiar por sus componentes y por el valor de las fichas, el juego violento en cuanto a apuestas y rebotes deberá ser descartado. Siempre será posible en mesas livianas, ganar apostando muy fuertemente, por lo que, las apuestas deben estar encuadradas dentro de la modalidad del ambiente en que se juegue y de la capacidad económica de los participantes.
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