Incluso después de años, la gran mayoría de jugadores de poker regulares parecen no pensar sobre las actuaciones que están haciendo o, más precisamente, lo que están tratando de hacer. Hoy vamos a concentrarnos en el poker por dinero real. Olvídese de todo lo que tenga que ver con la relajación, el reto o la diversión. Sólo considere que usted está jugando al poker y las malas decisiones le harán perder dinero.
Hay muchas anécdotas sobre los jugadores de límites altos que gritan a los crupieres o camareros cuando pierden una mano importante. Pero, al mismo tiempo, muy pocos jugadores parecen entender que ganar dinero en una mesa de poker y en especial en un torneo, no depende de las cartas que nos envía una crupier o porque nos ha distraído una camarera cuando nos trajo un refresco. Todo depende de nosotros mismos y de nuestra actitud.
Al igual que un trabajador que trabaja varias horas en su cubículo, mejoran o pierden su confianza con respecto de las posibilidades que tienen de volverse independientes.
Ganar o perder depende de nosotros
Si pensamos que nuestras desgracias dependen directamente de lo que terceras personas hacen, este ejemplo nos servirá para ilustrar lo equivocado que estamos: tenemos 3 y 2 en nuestras cartas y las ciegas están en $50/$100 ¿Para qué apostar? Bueno, en el caso que tengamos una “corazonada” apostamos las obligadas y en el flop aparece A-A-K ¿Tenemos probabilidad de ganar? ¿Quién toma la decisión de apostar? Nosotros mismos decidimos si vamos o no a apostar a estas manos.
Pero esto suena como tonterías para la mayoría de los jugadores. Todo lo que ven en la mesa son oportunidades inigualables y se creen que son los mejores en todo el torneo, que van a ser capeones con malas cartas y que la suerte influye en sus decisiones. Grandes pozos, pequeños pozos, en todas las manos apuestan y se sienten igual de “invencibles”. Estos jugadores caen en la trampa de pensar que el dinero se hace en trozos. Ellos piensan que las fichas brotan del árbol de “poker” que fue sembrado por un altruista jugador que pensó: “regalemos fichas a la humanidad”.
No es cuestión de suerte
Pero eso no es cómo funciona. El dinero se hace mediante la plantación de semillas de conocimiento, del cultivo de estrategias y del buen entendimiento de las posibilidades.
Todos los ganadores de poker son simplemente personas comunes y corrientes que entienden que las probabilidades están a su favor sin pensar en el factor “suerte”.
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