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El buen farol

julio - 30 - 2009 0 Comentarios
Yo miento, tú mientes, ellos mienten y sólo uno gana

Yo miento, tú mientes, ellos mienten y sólo uno gana

Es muy importante saber la manera correcta de farolear, porque obviamente hay que saber cómo y cuándo hacerlo aunque ese hecho implique riesgos, pero en esta ocasión no se hablará de los riesgos, sino de las ventajas y las grandes ganancias que se pueden obtener al ser un buen “farolero”.

Cuando se está con jugadores expertos, a veces el farol se puede ver frustrado ante la experiencia de los contrincantes; es por eso que se tiene que estar consciente de cómo y cuándo hacerlo para así no “morir en el intento” y verse como un novato en el juego.

El arte de mentir no es para todos los jugadores

Claro está que esto no se puede hacer de una manera constante, ya que si se hace se puede ver al descubierto con esa técnica, que solo se debe de usar en algunos casos o situaciones en las que se desea saborear un poco del riesgo que implica “engañar” al oponente.

Farolear aunque se tenga una mano no favorable, cuando se han destapado todas las cartas y no se ha armado una buena jugada, cuando se está despreocupado por perder… en situaciones como estas es cuando es idóneo practicar la habilidad como buen “engañador”. Si se corre con “suerte” y los oponentes caen en la “trampa”, se habrá llevado un buen bote, y los demás jugadores, tal vez, hayan estallado en una rabieta después de darse cuenta que han sido faroleados de una manera majestuosa.

Siempre hay opciones de retirarse

Habrá veces en que se esté decidido a hacer este tipo de “jugarreta” y que, en el proceso, el de lado pague las apuestas que se han puesto sobre la mesa. Puede ser que se sienta temeroso al verse “descubierto”, pero se tiene la opción de retirarse o continuar.

Si se decide continuar, habrá que hacerlo hasta el final y no rendirse, que valga la pena el riesgo, porque un toque de emoción y adrenalina no le cae mal al juego. Muy al contrario, este se torna más entretenido y más placentero.

Porque el póker también significa farol, porque es una parte del juego, una de las tantas estrategias que le pueden llevar a ser un excelente jugador, un temible contrincante, ese alguien con quienes muchos quieran jugar, al que muchos quieran como compañero de mesa.

El ser un buen faroleador te convierte en un gran estratega y, por consiguiente, en un excelente jugador. A final de cuentas, quien juega al póker es lo que busca ¿Cierto?

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