
Existen muchos títulos de libros cuyo tema es la manera de ganar en el póquer. En las diferentes librerías tanto físicas como virtuales abundan los textos de conocedores y especialistas en el tema. Cada uno de los sistemas expuestos en estas obras generalmente promete hacer de un jugador promedio un astuto tahúr, un señor de los casinos, con tan solo seguir las recomendaciones en ellos vertidas. No conviene desacreditar tales afanes didácticos, por el contrario, lo que procede es subrayar que las alternativas para mejorar en el póquer son inagotables. Precisamente en las líneas que siguen vamos a comentar ciertas claves para poder ganar en el juego de casino más popular del mundo.
Imagen y realidad
Se puede creer que quien exhibe una imagen imponente en la mesa de póquer tiene grandes ventajas para obtener la victoria. Pero los que de verdad saben de esto reconocen que las apariencias son más significativas y efectivas para el póquer que la auténtica realidad de un jugador. Por ejemplo, existen contendientes cuya apariencia da a entender que son apenas eficaces jugadores de partidas en tertulia, con familiares y apuestas simbólicas. Pero llegado el momento se descubren como astutos expertos capaces de dejar sin nada a todos sus rivales en el marco de los casinos más famosos. A pesar de ello, no es recomendable apostarlo todo a una imagen engañosa y en todos los recursos asociados al farol.
Juego integral
Lo que sí debe hacerse es manejar un estilo de juego integral en el que la estrategia, el cálculo inteligente y los subterfugios audaces se combinen de manera homogénea. Lo más importante es aprender a reconocer las características básicas del juego propio, aceptarlas y asumir la responsabilidad de las decisiones tomadas en las partidas, con relación a ello. Y es que con respecto a otros juegos de azar en el póquer pesa tanto la manera de “jugar” como el “azar” involucrado: es el juego de azar- y la lúdica experiencia de lo contingente- por antonomasia.
Jugadas con fundamento
A pesar de que el póquer tiene mucho de elemental disputa viril, con tomas de decisiones súbitas y sorpresivos cambios de táctica, los campeones fundamentan cada una de sus jugadas en una intensa planeación previa. Hay que pensar cada jugada para poder ganar, hay que considerar todas las posibles alternativas y consecuencias que pueden derivarse de una elección de juego. Una partida de póquer inicia antes de la primera carta repartida y culmina después de que el bote ha sido entregado. Quien interioriza una voluntad de triunfo en el póquer y aprende a vivir con ella, tiene todo para llegar a ser un auténtico campeón
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