Si bien no existe un código universal relacionado con las buenas maneras que deben seguirse al disputar una partida de póquer, la verdad es que en la práctica, sí se toman en cuenta importantes convenciones. Esos usos y costumbres son pertinentes en cualquier sede para la práctica de este deporte en todo el mundo y son una vía de reconocimiento y respeto entre los aficionados al rey de los juegos de naipes. Vamos a ahondar en este tema, de acuerdo a lo que comentaremos a continuación.
Consejos y avisos
Hay que observar con atención cuales rivales, y cuáles no, respetan estos buenos hábitos de juego, en el marco de una partida disputada. Esta práctica nos permitirá meditar acerca de si los compañeros de juego habituales valen o no la pena para efectos de cambiar de contertulios y así evitar cualquier riesgo de trampas o malas cuentas en los premios merecidos. Por otro lado, hay que evitar en la medida de lo posible las partidas en las que se encuentren involucrados familiares en contienda. Es factible hallar situaciones de complicidad entre los parientes que participan en una mesa de póquer. Y si no se trata de una sesión de juego declaradamente familiar, lo mejor es evitar arriesgarse a perder grandes cantidades de dinero. No se trata de ser excesivamente desconfiados sino de actuar con inteligente prudencia en cada una de nuestras experiencias de juego.
Respeto al juego
Hay que evitar responder a toda pregunta efectuada en las partidas, sin razón alguna que la justifique. Aún más si esa interrogante viene acompañada de un muestre de las cartas, en un momento en el que sencillamente no tendrá porque haberse presentado. Hay contendientes de dudosa deportividad que, aparentando ignorancia, tratan de producir confusión en la partida para así calcular las manos que poseen los rivales, de acuerdo a sus reacciones. Así que, si algún participante de una sesión de juego exhibe una ignorancia excesiva acerca de las reglas básicas del póquer, lo mejor es que salga de inmediato y resuelva sus dudas mirando desde fuera las acciones del juego, sin provocar malos entendidos o sospechosas confrontaciones.
Medidas razonables
No es cuestión de constreñir el sentido del póquer, que al fin y al cabo es un juego y su propósito principal debe ser el de entretener. Pero no puede olvidarse que, de acuerdo a su esencia deportiva merece ser abordado con respeto, seriedad y compromiso.
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